El concepto de Gaia, entendido como un planeta vivo, constituye para mí la base esencial de todo ecologismo que se quiera coherente y práctico, refuta la arraigada visión de que la Tierra es una propiedad inmobiliaria, una suerte de gigantesca hacienda que está ahí para ser explotada en beneficio de la humanidad. La falsa creencia de que somos los dueños de la Tierra, o sus administradores, es la que nos permite escudarnos en políticas y programas supuestamente ecologistas mientras seguimos sin transformar nuestra conducta.
80 páginas






Valoraciones
No hay valoraciones aún.