No es una «obra maestra». Es aceite de oliva, recogido a mano, en fincas de alta montaña con suelo volcánico.
Sin maquinaria, sin atajos. El terreno le da un matiz distinto al aceite normal. Lo notas, no hace falta que te lo digamos con adjetivos.
Producción numerada: 600 unidades en total, edición única. Cuando se acaban, se acaban. No hay segunda tirada.
Reconocido con varios premios de aceite de oliva en Europa, viene de fincas recuperadas con agricultura regenerativa. Nada que ver con las 500.000 botellas de una marca de supermercado.
¿Cómo se usa? En crudo. Para terminar un plato o coronar una tostada. Cocinarlo con él sería tirar el dinero, el calor mata justo lo que lo hace especial.






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